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¿Por qué cada vez hay más clínicas dentales?

Cualquier ciudadano de a pie tiene la percepción de que cada vez hay más clínicas dentales. Sin duda dicha percepción es real pero con matices.

Es cierto que ha habido un muy importante número de aperturas de clínicas cuyos impulsores han sido empresarios pequeños y medianos así como grandes empresas. Sin embargo también hay que tener en cuenta los traslados de algunas clínicas tradicionales.  Muchas de estas consultas, que hasta ahora estaban ubicadas en pisos, han decidido mudarse a bajos comerciales ya sea para  ampliar sus instalaciones o para mejorar su visibilidad y poder optar a tener nuevos pacientes.

Al mismo tiempo tampoco debemos olvidar otra vía como el cooperativismo dental. Es decir varios profesionales con distintas dedicaciones odontológicas que deciden unirse para crear una nueva clínica si bien es cierto que proporcionalmente el número no es muy destacable en comparación con los anteriores casos citados.

El mercantilismo que mata la Odontología (*) por Enrique Llobell

* Títular original enviado para la Tribuna de opinión principal de El Mundo Comunidad Valenciana publicado el 21/9 por espacio los editores lo redujeron a ‘Mercantilismo y Odontología’.

En las últimas cuatro décadas, los estomatólogos alcanzaron un alto status social, en parte debido a la diferencia favorable entre oferta y demanda. El actual sistema de seguridad social, que se creó en los 60 y que ha sido hasta hace poco modelo mundial, excluyó la Odontoestomatología derivando a unos caminos diferentes la sanidad pública y la privada. Sin embargo, el ejercicio privado de la profesión no llevó a estos profesionales a la mercantilización. ¿Habían recibido una educación diferente? Puede ser. ¿Tenían suficiente trabajo y sus problemas económicos resueltos? Puede ser.

Demasiadas cosas buenas, que llamaron la atención a gente importante como Alfonso Guerra o Ernesto Lluch. No solo el socialismo se interesó por la profesión, también debió dolerle alguna muela  a algún miembro del Opus Dei y de la Santa Iglesia, y se crearon nuevas facultades de odontología. En Valencia ya hay cuatro. Además de la pública, la Cardenal Herrera-Ceu, la Católica y la UEM. El mismo descontrol que ha llevado a este país a la situación económica y laboral actual y que ha destruido los valores morales, ha llevado al caos a nuestra profesión. Nos encontramos ya con un número de odontólogos por habitante absolutamente inadmisible para la OMS, y hemos conseguido frenar la creación de dos facultades más, una en Gandía y  a otra en Torrente, si bien no lo hemos conseguido en Alicante. Millones de euros tirados en formación y escuela de parados.  Además, familias apretadas que se hipotecan hasta las cejas para que el/la flamante odontólogo/a curse una carrera y un máster que le permita ganar 600 euros al mes en una franquicia o clínica mercantil de inversor privado. Si los cobra, claro está. Porque este tipo de clínicas no son como las consultas privadas, donde el paciente es precisamente eso, un paciente y no es considerado con un cliente que sólo abona presupuestos. En las consultas el/la odontólogo/a, habla contigo y te explica el tratamiento. En las clínicas mercantiles y franquicias es habitual que sea un comercial no odontólogo.

La laxitud y permisividad político-legislativa en aras de una supuesta libertad de mercado está teniendo consecuencias dramáticas en numerosos sectores destruyendo pymes tradicionales condenando a la ruina a autónomos y destruyendo muchos empleos. Al final el beneficiado siempre es la gran empresa, la multinacional o el inversor. En los sectores sanitarios como la Odontología los efectos son más perversos aún ya que además de la ruina económica y el bolsillo de los pacientes se está jugando con su salud y eso es algo muy grave.

¿Qué ha pasado en estos últimos años para que seamos el país más atrasado de Europa en especialidades odontológicas y el único que sufre la mercantilización de la sanidad? Solo en nuestro país se permite regalar tratamientos, como higienes bucales, rx, etc, como si las profesiones de higienista dental o radiólogo equivaliesen a cero. Se ha permitido la aparición de franquicias en la rama sanitaria, (prohibidas en países como Francia donde sí se defiende al consumidor) con las nefastas consecuencias que todos conocemos. Los sucesivos Gobiernos y la CNMC, son en suma responsables de la situación de deterioro actual de una profesión centenaria como la nuestra, posiblemente también de parte de la crisis general española. Como consecuencia de toda esta incompetencia el consumidor recela de la actuación de los profesionales honestos.
Nuestro objetivo es velar por mantener el prestigio de la Odonto-estomatología pero créanme cada vez es más difícil. Y lo es por la aparición de estas mercantiles ya que sus prácticas agresivas y poco éticas dañan la imagen de un colectivo honrado. Todo ello va en detrimento de la imagen social de los odontólogos y sobre todo contra los pacientes. Precisamente por eso nosotros recibimos y atendemos numerosas reclamaciones de pacientes e intentamos ayudarles desde el Colegio.

Dentro de nuestra responsabilidad social como Colegio debemos informar y alertar a los valencianos sobre los problemas y peligros que hay en el sector. Por ello, realizamos campañas divulgativas. La última bajo el clarificador lema ‘¿Implantología a 235 euros? No te están contando toda la verdad’. Pues bien nuevamente nos hemos encontrado con trabas porque nuestro mensaje parece que molesta a quienes hacen negocio a costa de ciudadanos con problemas dentales. Y lo hace hasta el punto que la concesionaria municipal JCDecaux nos retiró en sólo 24 horas dos anuncios ubicados cerca de las clínicas Dentix que invierten enormes cantidades anuales en publicidad.

El dinero manda y JCDecaux prefirió primar al pez grande y retirarnos unilateralmente dos anuncios que pretendían alertar a los ciudadanos e informarles sobre las ofertas engañosas. Ante dicha censura y discriminación decidimos retirar el resto de carteles de dicho soporte por dignidad aunque no bajamos los brazos y seguimos exigiendo a la concesionaria la reposición de los carteles. Así se lo hemos transmitido al Ayuntamiento con una queja y solicitando su mediación. Aunque todo sean trabas, principalmente por intereses económicos, ni los odontólogos ni nuestro Colegio vamos a rendirnos. No agacharemos la cabeza tanto por el bien de los profesionales como por la salud y el bienestar de los pacientes valencianos a los que no se debe engañar.

Cuando la Odontología se convierte en un bien comercial y se olvida la SALUD

En los últimos años y con la crisis económica como elemento acelerador, la salud dental parece haberse convertido en un bien de consumo cualquiera sometido a las leyes del mercadeo puro y duro. La expansión del negocio de las multinacionales del diente (grandes cadenas y franquicias) y de las aseguradoras sanitarias ha logrado que actos sanitarios vinculados totalmente a criterios médicos se hayan convertido en sujeto activo de ofertas, regalos así como otras técnicas de marketing. El problema de estas acciones encaminadas a captar clientes implica un problema para la calidad asistencial y por lo tanto para la salud dental de la población.

Primero fueron las ofertas de primera visita gratuita, luego las limpiezas y radiografías dentales y últimamente las aseguradoras sanitarias han tomado la palabra y directamente regalan meses de asistencia dental como gancho para captar nuevos clientes anuales o para fidelizar los existentes. Y es que con estas prácticas, una especialidad sanitaria prestigiosa y apreciada por la ciudadanía ha sido convertida en un bien de consumo más con el que se puede comerciar, cual mercadillo, con el peligro para la salud que ello conlleva.

La popular máxima de «no hay duros a cuatro pesetas» o «nadie regala nada por nada» cobra todo su sentido en esta nueva Odontología low cost. Es obvio que en la vida no hay nada gratis por lo que en todas aquellas ofertas o promociones o bien esconde un coste que luego deberá ser asumido, sin saberlo, por parte del paciente o bien y lo que es aún peor corre a costa de la salud del paciente.

¿Cómo se pueden recortar los gastos para poder ofrecer esas ofertas o regalos poniendo en riesgo la salud de los pacientes? Pues bien puede hacerse de diversas formas, a saber: Utilizando productos dentales y herramientas de baja calidad. Con profesionales forzados a facturar actuaciones y servicios sanitarios innecesarios. Con profesionales sin cualificación (auxiliares, protésicos, etc) ejerciendo funciones exclusivas de un odontólogo (reciente caso Vitaldent en Almendralejo con sentencia). Con dentistas sobrecargados de trabajo y obligados a dedicar escasos minutos a atender a numerosos pacientes dado que su salario está en función de su actividad.

Con las agresivas campañas de las grandes empresas, la Odontología parece que ha pasado de ser un área científico-sanitaria que mejora la calidad de vida de los pacientes en un bien consumible cualquiera tipo ropa, zapatos, electrodomésticos, telefonía, etc. Precisamente una nueva y preocupante Odontología en la que lo que prima es la oferta y el precio más bajo frente a la calidad y la seguridad. Ahora, olvidamos una cosa muy importante: Si compramos una prenda y sale mal no pasa nada. La devolvemos o la tiramos. Sin embargo si un acto sanitario es prestado en malas condiciones o sale mal quien lo paga es nuestra integridad física y el pago no es sólo con dinero sino con dolor e incluso con secuelas de diversa gravedad.

Además,  aquí el profesional no es un dependiente más que atiende ni un comercial que vende productos ambos sin mayor responsabilidad ni consecuencias. Se trata de un experto en su ramo que se enfrenta a problemas, trata enfermedades (caries, piorrea, traumas oclusales,etc) y las cura.
Estamos hablando de salud y con ella nunca se puede jugar o arriesgar lo más mínimo por ahorrarnos unos euros. Con la salud no se juega, las consecuencias pueden ser demasiado caras (y no económicamente hablando). Así que no hay que dudar en Odontología elige un profesional con referencias y huye de los chollos.

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