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¿Por qué cada vez hay más clínicas dentales?

Cualquier ciudadano de a pie tiene la percepción de que cada vez hay más clínicas dentales. Sin duda dicha percepción es real pero con matices.

Es cierto que ha habido un muy importante número de aperturas de clínicas cuyos impulsores han sido empresarios pequeños y medianos así como grandes empresas. Sin embargo también hay que tener en cuenta los traslados de algunas clínicas tradicionales.  Muchas de estas consultas, que hasta ahora estaban ubicadas en pisos, han decidido mudarse a bajos comerciales ya sea para  ampliar sus instalaciones o para mejorar su visibilidad y poder optar a tener nuevos pacientes.

Al mismo tiempo tampoco debemos olvidar otra vía como el cooperativismo dental. Es decir varios profesionales con distintas dedicaciones odontológicas que deciden unirse para crear una nueva clínica si bien es cierto que proporcionalmente el número no es muy destacable en comparación con los anteriores casos citados.

Publicidad ilegal e intrusismo profesional por Enrique Llobell

Parece que se haya acabado la odontología como profesión sanitaria, con tanto mercantilismo y muchos de nosotros no estamos dispuestos a perder la batalla. Sobre todo si nos sentimos apoyados por los jóvenes profesionales.

Es cierto que tenemos muchas cosas en contra. Tenemos en contra a la Comisión Nacional de la Competencia, una de nuestras mayores desgracias, que autorizan visitas y tratamientos gratuitos y por debajo de coste, destruyendo la calidad asistencial porque lo que menos les importa es la salud del paciente.

También tenemos en contra estas nuevas mercantiles que aparecen en nuestra profesión llamándose a sí mismas aseguradoras, cuando no aseguran nada, montan sus clínicas entre calcetines de grandes almacenes o entre hamburgueserías, qué más da, y confunden a sus asegurados, ya que éstos creen que se les asegura su boca, cuando lo único que hacen es derivarlos hacia una consulta dental propia en la que tendrán que abonar un precio por su tratamiento, muchas veces superior al de su dentista habitual.

Por supuesto tenemos en contra a las franquicias que realizan publicidad engañosa, vendiendo el bolso a trozos como ya hemos dicho, aprovechándose además de la “especial” normativa española.

También tenemos en contra al Gobierno, que ha hecho oídos sordos a nuestras quejas, creando facultades innecesarias y masificando la profesión en contra de la Organización Mundial de la Salud.

Por último, entre otros enemigos, también tenemos a los intrusos. Tenemos en la ciudad consultas abiertas por protésicos dentales que trabajan directamente en la boca de los pacientes, y que obtienen prescripciones de “compañeros” odontólogos para realizar las prótesis que directamente colocan. Otros “compañeros”, dejan en su consulta a los protésicos trabajando sobre sus pacientes mientras se van de compras, al cine o de viaje, o simplemente van sólo a recoger la caja.

Sin embargo la profesión de protésico dental es igual de digna que la nuestra, como la de enfermero es igual que la de médico, y pienso que es su colegio profesional quien debería perseguir a los malos, como nosotros perseguimos a nuestros malos, que en todas las profesiones ‘cuecen habas’. Mi abuelo fue protésico antes que odontólogo y tuvo dos hijos, uno se hizo protésico y el otro estomatólogo. El protésico de mi abuelo era Francisco Gascón,  padre de mi amigo estomatólogo tristemente fallecido Francisco Gascón Mayordomo, y mi padre es el padrino de su hermana. Quiero decir que muchas familias valencianas de odontólogos tienen sus raíces en los protésicos dentales, como los Monlleó, los Martínez Miñana, o nosotros, y mantenemos una gran relación de amistad con nuestros protésicos, en muchas ocasiones nuestra familia. Mi protésico Luis Maravall es un gran amigo a quien quiero y respeto, que ha pasado su vida trabajando jornadas larguísimas, incluyendo muchos sábados y algunos domingos. Los protésicos dignos y honrados forman parte de nuestra gran familia, como la forman las higienistas dentales y las auxiliares de clínica, y todos debemos velar porque la unión protésico-odontólogo se mantenga siempre con amistad, armonía e igualdad dentro de la ley. Seguiremos luchando porque nuestra profesión siga siendo una profesión sanitaria.

 

Alerta de posible fraude con el anzuelo de Páginas Amarillas

Tras la denuncia de un odontólogo con clínica en Valencia, el Icoev quiere comunicar y alertar a sus colegiados y al resto de la ciudadanía de la existencia de un posible fraude así como el turbio modus operandi que utilizan ciertas empresas de publicidad y anuncios que mediante engaños y abusando de la buena voluntad de los profesionales intenta facturar y cobrar cantidades económicas por un servicio que no corresponde al prometido.

Con el gancho de las conocidas Páginas Amarillas, las citadas empresas se ponen en contacto con la clínica y asegurando ser de esta conocida marca preguntan si la clínica quiere renovar su anuncio. Para no despertar dudas ofrecen la misma tarifa que el cliente pagó el anterior año con Páginas Amarillas (tienen conocimiento del precio oficial de los anuncios). Si es así solicitan el ingreso de la cantidad mediante transferencia bancaria a una cuenta propia. Sin embargo, si el cliente descarta ‘renovar’ ese anuncio por sospechar (como fue el caso denunciado) la operadora asegura que el cliente tiene pendiente de pago la inserción oficial del año anterior. Incluso y aunque el titular de la clínica se niegue en ese momento a abonar dicha cantidad por un servicio no prestado. Posteriormente se les envía una nota emulando una factura con el importe aportando datos muy básicos (seguramente los que se incluyen en el anuncio) y sin que ni siquiera se incluyan otros fundamentales para una factura oficial como es el caso del CIF de la clínica.  A pesar de las negativas de pago, estas firmas que aseguran ser del sector de la publicidad siguen insistiendo en reclamar esa supuesta deuda que nunca existió para hacer caja a costa del cliente que nunca contrató sus servicios. No en vano si el titular de la clínica les reclama el contrato que él pudiera haber firmado sobre ese anuncio-publicidad no obtiene respuesta alguna ya que obviamente no existe tal.

Además y si el cliente descubre que realmente no se trata de Páginas Amarillas como inicialmente le habían dicho, las firmas juegan con la ambigüedad y asegura que ellos comercializan un producto llamado con una marca o denominación muy similar a la conocida por todos (utilizando algunas de las palabras de la marca ‘Páginas Amarillas’ junto con otras) que obviamente nada tiene que ver con las populares Páginas Amarillas y donde sostienen que allí se publica tal anuncio.

Por todo ello, y ante las obvias malas artes de este tipo de empresas y de cualquier otra que utilice modus operandi similares, se recomienda rechazar el anuncio si no está plenamente certificada la legitimidad de la marca y del gestor comercial, en este caso de Páginas Amarillas. (Tras la llamada conviene llamar al número oficial de Páginas Amarillas para comprobar la autenticidad de la llamada).

En el caso que opten por reclamar  una supuesta deuda correspondiente al año anterior se recomienda no pagar en ningún caso y reclamarles el contrato firmado por el titular de la clínica en el que acepta la prestación de dicho servicio. Como obviamente éste no existe, ello debería ser suficiente para acabar con la estafa pero si aún así persisten el camino no es otro que amenazar con una denuncia y poner el caso en manos de un abogado, cosa que obviamente acabará con los intereses recaudatorios y posible fraude de estas firmas.

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