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El artículo 78 por Enrique Llobell

Ya estamos en marcha. En nombre de toda la Junta os doy las gracias por la confianza. Somos prácticamente los mismos y mantendremos nuestra línea de trabajo, abiertos como siempre a cualquier sugerencia.

​Recientemente, he tenido ocasión de salir en dos programas de televisión nacionales. Después del primero, “Las mañanas de Mariló Montero”, algunos compañeros pensaron que mi agresividad podía ser perjudicial, y así lo manifestaron en algunos foros, asustados, bien por las posibles denuncias al Colegio, bien por el cierre de las franquicias en las que trabajan. Pueden estar tranquilos, ni ha habido denuncias al Colegio, ni han cerrado las franquicias, en las que siguen trabajando con los diagnósticos que habitualmente suelen dar comerciales no odontólogos, y engañando al ciudadano con presupuestos con sobretratamientos obtenidos gracias a la publicidad falsa y engañosa que realizan las empresas en las que trabajan.

​El segundo programa, “Comando Actualidad”, no fue en directo, ni se empezó hablando mal de los dentistas, por lo que fui menos agresivo. Es cierto que se cortó mucho el programa, pero TVE nos dio una gran oportunidad de expresar nuestro descontento, y les estamos muy agradecidos porque reflejaron bien la realidad. Como todos sabéis, las cadenas privadas, que reciben importantes ingresos por publicidad de estas mercantiles, no quieren saber nada de nosotros y mucho menos del artículo 78 de la Ley 10/2013 de 24 de julio de garantías y uso racional de medicamentos y productos sanitarios que modifica la Ley 29/2006 de 26 de julio.​

El mercantilismo que mata la Odontología (*) por Enrique Llobell

* Títular original enviado para la Tribuna de opinión principal de El Mundo Comunidad Valenciana publicado el 21/9 por espacio los editores lo redujeron a ‘Mercantilismo y Odontología’.

En las últimas cuatro décadas, los estomatólogos alcanzaron un alto status social, en parte debido a la diferencia favorable entre oferta y demanda. El actual sistema de seguridad social, que se creó en los 60 y que ha sido hasta hace poco modelo mundial, excluyó la Odontoestomatología derivando a unos caminos diferentes la sanidad pública y la privada. Sin embargo, el ejercicio privado de la profesión no llevó a estos profesionales a la mercantilización. ¿Habían recibido una educación diferente? Puede ser. ¿Tenían suficiente trabajo y sus problemas económicos resueltos? Puede ser.

Demasiadas cosas buenas, que llamaron la atención a gente importante como Alfonso Guerra o Ernesto Lluch. No solo el socialismo se interesó por la profesión, también debió dolerle alguna muela  a algún miembro del Opus Dei y de la Santa Iglesia, y se crearon nuevas facultades de odontología. En Valencia ya hay cuatro. Además de la pública, la Cardenal Herrera-Ceu, la Católica y la UEM. El mismo descontrol que ha llevado a este país a la situación económica y laboral actual y que ha destruido los valores morales, ha llevado al caos a nuestra profesión. Nos encontramos ya con un número de odontólogos por habitante absolutamente inadmisible para la OMS, y hemos conseguido frenar la creación de dos facultades más, una en Gandía y  a otra en Torrente, si bien no lo hemos conseguido en Alicante. Millones de euros tirados en formación y escuela de parados.  Además, familias apretadas que se hipotecan hasta las cejas para que el/la flamante odontólogo/a curse una carrera y un máster que le permita ganar 600 euros al mes en una franquicia o clínica mercantil de inversor privado. Si los cobra, claro está. Porque este tipo de clínicas no son como las consultas privadas, donde el paciente es precisamente eso, un paciente y no es considerado con un cliente que sólo abona presupuestos. En las consultas el/la odontólogo/a, habla contigo y te explica el tratamiento. En las clínicas mercantiles y franquicias es habitual que sea un comercial no odontólogo.

La laxitud y permisividad político-legislativa en aras de una supuesta libertad de mercado está teniendo consecuencias dramáticas en numerosos sectores destruyendo pymes tradicionales condenando a la ruina a autónomos y destruyendo muchos empleos. Al final el beneficiado siempre es la gran empresa, la multinacional o el inversor. En los sectores sanitarios como la Odontología los efectos son más perversos aún ya que además de la ruina económica y el bolsillo de los pacientes se está jugando con su salud y eso es algo muy grave.

¿Qué ha pasado en estos últimos años para que seamos el país más atrasado de Europa en especialidades odontológicas y el único que sufre la mercantilización de la sanidad? Solo en nuestro país se permite regalar tratamientos, como higienes bucales, rx, etc, como si las profesiones de higienista dental o radiólogo equivaliesen a cero. Se ha permitido la aparición de franquicias en la rama sanitaria, (prohibidas en países como Francia donde sí se defiende al consumidor) con las nefastas consecuencias que todos conocemos. Los sucesivos Gobiernos y la CNMC, son en suma responsables de la situación de deterioro actual de una profesión centenaria como la nuestra, posiblemente también de parte de la crisis general española. Como consecuencia de toda esta incompetencia el consumidor recela de la actuación de los profesionales honestos.
Nuestro objetivo es velar por mantener el prestigio de la Odonto-estomatología pero créanme cada vez es más difícil. Y lo es por la aparición de estas mercantiles ya que sus prácticas agresivas y poco éticas dañan la imagen de un colectivo honrado. Todo ello va en detrimento de la imagen social de los odontólogos y sobre todo contra los pacientes. Precisamente por eso nosotros recibimos y atendemos numerosas reclamaciones de pacientes e intentamos ayudarles desde el Colegio.

Dentro de nuestra responsabilidad social como Colegio debemos informar y alertar a los valencianos sobre los problemas y peligros que hay en el sector. Por ello, realizamos campañas divulgativas. La última bajo el clarificador lema ‘¿Implantología a 235 euros? No te están contando toda la verdad’. Pues bien nuevamente nos hemos encontrado con trabas porque nuestro mensaje parece que molesta a quienes hacen negocio a costa de ciudadanos con problemas dentales. Y lo hace hasta el punto que la concesionaria municipal JCDecaux nos retiró en sólo 24 horas dos anuncios ubicados cerca de las clínicas Dentix que invierten enormes cantidades anuales en publicidad.

El dinero manda y JCDecaux prefirió primar al pez grande y retirarnos unilateralmente dos anuncios que pretendían alertar a los ciudadanos e informarles sobre las ofertas engañosas. Ante dicha censura y discriminación decidimos retirar el resto de carteles de dicho soporte por dignidad aunque no bajamos los brazos y seguimos exigiendo a la concesionaria la reposición de los carteles. Así se lo hemos transmitido al Ayuntamiento con una queja y solicitando su mediación. Aunque todo sean trabas, principalmente por intereses económicos, ni los odontólogos ni nuestro Colegio vamos a rendirnos. No agacharemos la cabeza tanto por el bien de los profesionales como por la salud y el bienestar de los pacientes valencianos a los que no se debe engañar.

Implantes a 200 € y sus consecuencias por César Cuñat

Que esta profesión está degenerando a pasos agigantados es un hecho. Hace unos
20 años se veía venir con la implantación de universidades privadas, constitución de clínicas por empresarios (hoy franquicias), y con unos gestores que tenían sus consultas llenas y veían poco probable una debacle como la que estamosviviendo. Probablemente nos podría haber pasado a cualquiera pero es una pena que no se atajase.
Las universidades son un negocio consolidado, en manos de personas que les da igual el devenir de la Odontología. Todo es legal, quién se atreve a cerrarlas hoy. Sólo cuando deje de ser negocio, los que las abren se verán abocados al cierre. Esto ya ha pasado en USA, pero el problema es que cuando esto pase esta profesión se habrá convertido en un solar
haciendo de los campos que pisó Átila unos frondosos valles.
Parece ser que ningún dirigente quiere poner cordura en este tema. A colación de este problema viene la superpoblación de profesionales que sin posibilidad de tener
un trabajo digno y bien remunerado se ven forzados a coger las maletas, o desayunar protectores gástricos y aceptar condiciones laborales que rozan la tomadura de pelo. Si quieres lo coges…
Ante este escenario de crisis nacional, clínicas por doquier y superpoblación de profesionales llegamos al resultado de la ecuación que es la falta de pacientes para todos, por lo que los más avispados (desalmados) optan por reventar precios para copar el trabajo.
No se dan cuenta que los pacientes que tienen hoy no los tendrán mañana. El que te va a ti por precio mañana se irá a otro que lo baje más.
Pocos agudizan el ingenio por ser mejores profesionales, tratar mejor a los pacientes o crear
elementos diferenciadores, optan por el recurso fácil de abaratar precios. De ahí que quiero dar mi más cínica enhorabuena a EA, CA, EP y tantos otros que tendrán el dudoso honor y orgullo cuando sus hijos les digan: papá, tú te cargaste la profesión!!!
Puede sonar a discurso de protección de elitismo de la odontología, pero no es así. No dudo que sus implantes están homologados, que sus laboratorios tienen licencia pero sí dudo de su lealtada esta profesión. Seguramente se reirán cuando lean esto. Su argumento moral: si lo hacen las franquicias…
Desde el ICOEV estamos trabajando en responder a esta política de desprestigio, en breve tendréis el resultado en la calle, medios y en la sala de espera de vuestras consultas. Le daremos valor a nuestro trabajo e intentaremos hacer pensar a la gente que el Low Cost en nuestra boca es un peligro, la Comisión de Ética puede ya ilustrarlo.
Es por ello que quiero agradecer personalmente a todos aquellos compañeros que han mantenido la dignidad de nuestro trabajo y que confíen en que en unos años los pacientes sabrán diferenciar cuándo van a una clínica buena y una mala.
Porque evidentemente trabajar con buenos materiales, con marcas consolidadas siempre va
a tener un coste más alto. Que el técnico de laboratorio se rija por los mismos principios y nos elabore las prótesis con el tiempo adecuado también encarecerá el tratamiento. Y esto es lo que debemos transmitir al paciente, si para su bocales compensa ahorrarse esos euros a costa de garantizarse un trabajo en condiciones y evitar en un futuro problemas. No son zapatos ni pantalones. Ya pasó con las prótesis mamarias no hace mucho tiempo.
Es fácil hacer ver a un paciente que si una clínica tiene unos costes altísimos derivados de un alquiler alto, más empleados (comerciales, auxiliares), publicidad, etc, difícilmente puede ofrecer unos tratamientos a menos precio que el resto. Algo falla en la ecuación.

Salvemos la Odontología por Mar Fernández

Hace un par de meses se creó esta página en Facebook. Todo comenzó por la orla de la ultima promoción de una universidad privada, donde aparecen 400…¿odontólogos? ¿futuros parados o explotados?. He perdido la cuenta de todas las facultades que hay. ¿Eran necesarias? ¿Y tantos alumnos por curso?

Esta página comenzó con un clamor general por los números clausus, algo evidentemente necesario desde hace tiempo y que inexplicablemente no llega. Los compañeros que trabajan en el extranjero, nos comentan que se empieza a poner en duda la formación de nuestros odontólogos, y publican en el muro artículos donde se critica la gran cantidad de licenciados que salen cada año en nuestro país. Es fácil de entender que en una clase de 400 ¿Cuantos tallados, endodoncias y extracciones habrá hecho cada uno? ¿Nadie regula esos planes de estudio?

 

El exceso de plazas universitarias, un lucrativo negocio para unos pocos…y otra burbuja que nos va a explotar.

Los intermediarios. Otra lacra que tenemos que soportar. Seguros, franquicias….Qué decir que no se haya dicho ya. Los recién licenciados con poca experiencia y difícil panorama laboral acaban trabajando para ellos. Aceptando contratos abusivos. Pronto la mayoría seremos mileuristas a sueldo de estas empresas. Mientras los avances tecnológicos y la especialización nos permite dar unas soluciones fantásticas tanto a nivel funcional como estético a nuestros pacientes… Cada vez veo más ofertas de productos cutres y tratamientos de dudosa calidad/ética, todo por ser el más barato, el más rentable. Los gestores de estas empresas sólo entienden de rentabilidad, no les hables de las necesidades del paciente, del tratamiento más fiable y duradero, menos molesto y con menos complicaciones, … eso a ellos no les preocupa.

El intrusismo. Es alucinante el descaro de algunas personas. Triste la lentitud de nuestra justicia. Y desesperante lo barato que les sale, con lo que vuelven a reincidir pues han rentabilizado de largo el engaño. ¿Conseguiremos que se endurezcan las penas?

Y lo más preocupante de todo: La deslealtad. ¿Qué está pasando? Es triste ver cómo cada vez más “compañeros” (por decir algo) tiran los precios por los suelos intentando captar pacientes. Desprestigiando su trabajo y el de los demás dentistas.

Un  buen trabajo, realizado por un profesional cualificado, con unos materiales de calidad y en unas condiciones de higiene y esterilidad adecuados, tiene un precio.

En estos tiempos difíciles, hay compañeros que han apostado por la calidad y honestidad a pesar de que han visto que con ello sus beneficios disminuían. Me quito el sombrero ante ellos y desde aquí les felicito por su tesón y buenhacer. Les animo a seguir así. Sé por experiencia que a veces es complicado, pero la satisfacción interior de estar haciendo las cosas bien, queda,  y nos da energías para seguir sonriendo y luchando.

Otros compañeros se han decidido por la publicidad masiva (es evidente que lo del boca a boca no les funciona, o que han apostado por un modelo de clínica donde necesitan más de lo que dan).

Y algunos …,  por ponerse  a la altura de las franquicias y seguros que sabemos que usan la política del engaño. Daña a quien lo hace, pero también nos desprestigia a todos. En una época de crisis donde al paciente le cuesta gastarse el dinero, deberíamos ofrecer buenos tratamientos, duraderos y fiables por los que merezca la pena pagar. Y no jugar al engaño de «te doy esto gratis, y te coloco esto que me cuesta poco porque es de mala calidad pero tú no lo sabes y del margen que me queda me cobro las dos cosas».  ¿Donde se ha visto que la gente acuda con un cupón de descuento al ginecólogo/oftalmólogo/pediatra? Los últimos que he visto venían en la bolsa del pan. ¿Ese es nuestro lugar? Cuponcitos de descuento recortables… Las clínicas parecen cada vez más un zoco donde te regatean los presupuestos y el paciente quiere decidir lo que necesita y lo que no. Me molesta mucho la situación, pero tengo claro que los pacientes hacen lo que ven. Si ven posibilidades de descuentos del 90% ¿No es normal que estén confusos?

Así que ¿De quién tenemos que salvar la odontología? Necesitamos un cambio de rumbo, escuchar menos a los publicistas y gestores que hemos incorporado a nuestra plantilla. Y comportarnos como profesionales de la salud. La elección del profesional debe ser un acto de confianza y respeto. Por tanto, busquemos la excelencia, preocupémonos por dar al paciente la mejor solución a su problema, seamos buenos profesionales y respetémonos.

Hemos de alejarnos del mercadeo y la carrera del más barato pues eso nos llevará a la miseria profesional.

Debemos valorar nuestro trabajo y el de nuestros empleados y colaboradores. De esa forma también lo valorarán nuestros pacientes.

Y finalmente, debemos retomar las batallas perdidas y unirnos para volverlas a luchar. Ahora somos muchos más y la situación ha cambiado. Presionemos a las personas con competencias para pedir y legislar, para  que  frenen este despropósito. El prestigio de nuestra profesión está por los suelos. La salud bucal de la población lo está sufriendo ya.

Mar Fernández es vocal de la Junta de Gobierno del Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Valencia (ICOEV).

El peligro de convertir la salud en un negocio de inversores

Recientemente leíamos en la prensa que la multinacional Vitaldent ha logrado más de 34 millones de euros de beneficios (un 15% más) el pasado año y que prosigue su expansión en Italia  y Polonia con la apertura de nuevos centros. Sin duda se trata de una buena noticia pero ¿para quien? La respuesta se antoja obvia, sus inversores son los verdaderos beneficiados de esta noticia. Y es que en este caso la relación salud-negocio es más que clara. Este modelo de negocio-salud-inversor no solo es aplicable a esta conocida multinacional sino también a los seguros que en los últimos años han acelerado sus procesos de crecimiento.

En ningún momento ocultan su objetivo que no es otro que hacer negocio, expandir su presencia y ante todo lograr cada vez más beneficios. Una visión muy alejada y de difícil casamiento con los objetivos de la medicina y la preocupación por la salud de los pacientes.

La lógica manda y cuando alguien antepone la obtención de rentas y beneficios para sus inversores es obvio que por algún lugar hay que recortar y precisamente estos recortes deben proceder de algún sitio. Las numerososas quejas de pacientes y profesionales sobre sus métodos y sobre todo la lógica nos hace pensar que la maximización de estos beneficios puede ser a costa de la seguridad de los pacientes y de la estabilidad laboral profesionales de la Odontología.

¿Cómo se pueden lograr estos beneficios? Con bajadas de precios, múltiples ofertas, gratuidades y publicidad. ¿Y cómo se logra obtener beneficios a pesar de hacer una gran inversión en publicidad y ofrecen bajadas de precios y múltiples prestaciones gratis? Pues bien la razón nos indica que sólo hay un camino: reduciendo costes de producción. Y ‘el ABC’ de las multinacionales y el sentido común indica que ese camino pasa por bajar la calidad de los materiales utilizados y reducir al máximo los salarios de los profesionales vinculándolos a producción. Es decir que cobran más cuantos más tratamientos prescriban y realicen.

Ello establece una relación negocio-salud que resulta perversa ya que va en contra de los principios de la medicina. Unos principios, los defendidos por este colegio profesional y sus colegiados ya que lo primero es la salud de los pacientes y el camino para llegar a ella pasa por la profesionalidad y la preponderancia del criterio médico frente a valores puramente comerciales propios de otros sectores no sanitarios. Unos valores los de la medicina tradicional que son los que defienden los profesionales de a pie, los dentistas con referencias, los de consulta propia de toda la vida o los que con mucho esfuerzo la han montado en los últimos años. En definitiva, los que luchan para salvaguardar su clínica frente a esta competencia en desigualdad de condiciones y se preocupan realmente por la salud de sus pacientes.

La contraposición de conceptos es clara: servicio médico de salud con criterio clínico (medicina tradicional) y por el que se obtiene unas compensaciones económicas frente a una salud vista como un negocio gestionado por multinacionales o aseguradoras que a su vez están dirigidas por meros gestores o economistas cuyo único objetivo es satisfacer el deseo de enriquecimiento de sus inversores.

Por ello, la pregunta a la ciudadanía es clara en una cuestión tan vital como la salud: ¿En manos de quién pondrías tu boca?, ¿En firmas que buscan beneficios sin tapujos y a toda costa? o ¿en las del profesional que defiende los valores de la medicina?.

¿EN MANOS DE QUIEN PONDRÍAS TU SALUD BUCAL??

 

Cuando la Odontología se convierte en un bien comercial y se olvida la SALUD

En los últimos años y con la crisis económica como elemento acelerador, la salud dental parece haberse convertido en un bien de consumo cualquiera sometido a las leyes del mercadeo puro y duro. La expansión del negocio de las multinacionales del diente (grandes cadenas y franquicias) y de las aseguradoras sanitarias ha logrado que actos sanitarios vinculados totalmente a criterios médicos se hayan convertido en sujeto activo de ofertas, regalos así como otras técnicas de marketing. El problema de estas acciones encaminadas a captar clientes implica un problema para la calidad asistencial y por lo tanto para la salud dental de la población.

Primero fueron las ofertas de primera visita gratuita, luego las limpiezas y radiografías dentales y últimamente las aseguradoras sanitarias han tomado la palabra y directamente regalan meses de asistencia dental como gancho para captar nuevos clientes anuales o para fidelizar los existentes. Y es que con estas prácticas, una especialidad sanitaria prestigiosa y apreciada por la ciudadanía ha sido convertida en un bien de consumo más con el que se puede comerciar, cual mercadillo, con el peligro para la salud que ello conlleva.

La popular máxima de «no hay duros a cuatro pesetas» o «nadie regala nada por nada» cobra todo su sentido en esta nueva Odontología low cost. Es obvio que en la vida no hay nada gratis por lo que en todas aquellas ofertas o promociones o bien esconde un coste que luego deberá ser asumido, sin saberlo, por parte del paciente o bien y lo que es aún peor corre a costa de la salud del paciente.

¿Cómo se pueden recortar los gastos para poder ofrecer esas ofertas o regalos poniendo en riesgo la salud de los pacientes? Pues bien puede hacerse de diversas formas, a saber: Utilizando productos dentales y herramientas de baja calidad. Con profesionales forzados a facturar actuaciones y servicios sanitarios innecesarios. Con profesionales sin cualificación (auxiliares, protésicos, etc) ejerciendo funciones exclusivas de un odontólogo (reciente caso Vitaldent en Almendralejo con sentencia). Con dentistas sobrecargados de trabajo y obligados a dedicar escasos minutos a atender a numerosos pacientes dado que su salario está en función de su actividad.

Con las agresivas campañas de las grandes empresas, la Odontología parece que ha pasado de ser un área científico-sanitaria que mejora la calidad de vida de los pacientes en un bien consumible cualquiera tipo ropa, zapatos, electrodomésticos, telefonía, etc. Precisamente una nueva y preocupante Odontología en la que lo que prima es la oferta y el precio más bajo frente a la calidad y la seguridad. Ahora, olvidamos una cosa muy importante: Si compramos una prenda y sale mal no pasa nada. La devolvemos o la tiramos. Sin embargo si un acto sanitario es prestado en malas condiciones o sale mal quien lo paga es nuestra integridad física y el pago no es sólo con dinero sino con dolor e incluso con secuelas de diversa gravedad.

Además,  aquí el profesional no es un dependiente más que atiende ni un comercial que vende productos ambos sin mayor responsabilidad ni consecuencias. Se trata de un experto en su ramo que se enfrenta a problemas, trata enfermedades (caries, piorrea, traumas oclusales,etc) y las cura.
Estamos hablando de salud y con ella nunca se puede jugar o arriesgar lo más mínimo por ahorrarnos unos euros. Con la salud no se juega, las consecuencias pueden ser demasiado caras (y no económicamente hablando). Así que no hay que dudar en Odontología elige un profesional con referencias y huye de los chollos.

Los odontólogos inician una campaña para reforzar la figura del profesional con referencias frente a los centros que basan su estrategia comercial en engañosas ofertas de tratamientos gratuitos

El Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Valencia ha iniciado una campaña informativa en autobuses urbanos con el objetivo de promover la salud buco dental en la población, por las claras repercusiones que un adecuado cuidado e higiene de la boca tienen posteriormente en la salud general.

Con esta campaña, el Colegio también persigue alertar al ciudadano sobre la proliferación de centros sin un responsable sanitario claro, cuya estrategia comercial se basa en ofrecer tratamientos gratuitos o a bajo coste, que se ven compensados por la baja calidad de los mismos e incluso por su cuestionable necesidad de realización.Esta campaña persigue fomentar la salud buco-dental en el conjunto de la sociedad, utilizando mensajes que instan al ciudadano a mantener el cuidado de la boca. Para ello, el Colegio utiliza la manzana como símbolo y ejemplo, ante la necesidad de mantener una boca sana y libre de enfermedades cuya existencia tiene mayor repercusión en la salud general de lo que los ciudadanos piensan.

En segundo término, el Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Valencia busca reforzar la confianza del ciudadano en el dentista con nombre y apellidos. Es decir: en aquellos profesionales de la Odontología con referencias conseguidas a través de trabajo constante, una relación cimentada en la confianza y dedicación absoluta.

En este sentido, el Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Valencia ha aludido a la desconfianza que generan muchas de estas nuevas clínicas en las que no hay un responsable sanitario último, constante y reconocido. Muchas de las cuales generan ofertas con tratamientos gratuitos o de bajo coste, en ocasiones innecesarios o de dudoso regir diagnóstico, y que muchas veces terminan recobrando al paciente a través de tratamientos posteriores

El peligro de las ofertas y el ‘low cost’ en la consulta del dentista

En una sociedad en la que la economía centra todo el interés y el ciudadano ha visto reducido su poder adquisitivo, las ofertas se han convertido en un gancho perfecto y efectivo para captar clientes en la mayor parte de los ámbitos. Sin embargo no en todos los sectores tienen las mismas consecuencias. En los últimos años y aprovechando el caldo de cultivo de la crisis, las ofertas y las ‘promociones chollo’ han llegado a los servicios de salud y más concretamente a las consultas de Odontología. A priori lo que para el cliente puede parecer una ventaja económica se puede convertir en un problema para su salud. Y es que en el caso de la Odontología, las ofertas no son una buena elección ya que en la asistencia sanitaria lo importante no es el precio y lo que realmente importa es la calidad de la atención y los materiales utilizados.

Tras una oferta de servicios odontológicos se esconden otras cosas que el paciente desconoce pero que son muy importantes para su salud. Para empezar la calidad de los materiales. En este tipo de iniciativas ‘low cost’ utilizadas principalmente por grandes empresas, franquicias o seguros de salud se suelen utilizar materiales cuya calidad está por muy por debajo del odontólogo de confianza de toda la vida que no cae en las ofertas ya que no permite rebajar los estándares de calidad.

Respecto a la asistencia, cabe reseñar que la mayoría de firmas que optan por las ofertas como estrategia comercial para captar clientes están formadas por profesionales sin demasiada experiencia contratados con salarios bajos e irrisorios para su valía. Sin embargo, lo que es más grave y que la ciudadanía desconoce es que en la mayoría de los casos, estos odontólogos son obligados a realizar un mínimo de actuaciones dentales facturables a los pacientes (aunque no siempre sean estrictamente necesarias). Finalmente son obligados a prestar el servicio en un tiempo récord para optimizar el volumen de atenciones que deben realizar. Es decir, dedican menos tiempo del necesario a la atención del paciente.

Y es que no hay que olvidar que el objetivo primordial de este tipo de empresas no es otro que obtener el máximo beneficio con el mejor coste y para ello no hay otro camino que rebajar la calidad ya sea de la asistencia o de los materiales. No en vano, la mayoría de las firmas que optan por las ofertas y chollos gancho están gestionadas por gestores y empresarios no por profesionales de la odontología. Ello hace que en la mayoría de los casos, la sensibilidad por el paciente, el conocimiento del sector, la vocación y el interés sanitario pasen a un segundo plano. El objetivo no es otro que recaudar y repartir dividendos a los inversores.

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