Archivos mensuales: abril 2017

Condenan a un protésico por ejercer de dentista en Gandia tras la denuncia del ICOEV

La Sección 3ª de la Audiencia Provincial de Valencia ha condenado por un delito de intrusismo profesional al protésico dental E. B. por tratar pacientes, en su taller protésico D. B., ubicado en  Gandia pese a no disponer del necesario título de dentista.

El propietario de este laboratorio de prótesis fue descubierto y denunciado por el Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Valencia (ICOEV) tras comprobar los hechos denunciados por testimonios recibidos. Los hechos se remontan a 2012 cuando el falso dentista trató a un paciente. El intruso diagnosticó al paciente, le tomó medidas sobre la boca y le colocó una prótesis esquelética a pesar de carecer de la titulación académica legalmente exigida por la Ley 10/1986, es decir el título de médico estomatólogo o odontólogo.

Según recuerda el presidente del ICOEV, Enrique Llobell, en ningún caso el protésico dental puede tocar la boca de un paciente y por tanto prestar una asistencia dental. Llobell es claro al respecto, “es muy sencillo, al igual que un fabricante de prótesis de cadera ni toma medidas al paciente ni le coloca la misma, en el caso del protésico dental es lo mismo es un fabricante de prótesis y ni puede tener contacto asistencial con el paciente”.

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En este caso el paciente fue atendido en el taller protésico y junto a una ventana con la persiana bajada del laboratorio, un local sin los controles ni las garantías sanitarias adecuadas. En opinión del presidente de los dentistas valencianos, sin duda este tipo de actuaciones implican un serio peligro para la seguridad de los pacientes ya que al no reunir ningún tipo de medida de control sanitario tanto del local como por parte del intruso, el paciente se expone a contagios de todo tipo de enfermedades como podría ser SIDA, Hepatitis, etc. Todo ello sin entrar en los severos daños que puede ocasionar en un paciente una mala colocación o ajuste de una prótesis dental.

Llobell reivindica el papel de los protésicos como pieza fundamental de la Odontología pero en el sitio que les corresponde de acuerdo con la legislación española, es decir fabricando las prótesis previa prescripción del facultativo sin que en ningún caso, tome medidas, diagnostique o coloque la prótesis, funciones reservadas para los odontólogos.

Los hechos juzgados se remontan a 2012 y fue en 2016 cuando el Juzgado Penal 1 de Gandía ya dictó sentencia condenatoria con el falso dentista quien posteriormente la recurrió ante la Audiencia y logró una rebaja de la pena a la mitad por el prolongado retraso judicial del proceso. Inicialmente el Sr. Belda fue condenado a 3.600€ de multa más las costas que posteriormente se ha fijado en 1.800€ más costas.

Desde el ICOEV se recomienda a la ciudadanía corroborar que el profesional que presta la atención bucodental es un dentista colegiado, tanto a través de su web (www.icoev.es) como del buscador nacional (www.guiadentistas.es) dado que lo contrario además de ser delito implica un serio riesgo para la salud del paciente. En ese sentido Llobell considera que la colaboración ciudadana y de las instituciones es fundamental para luchar contra la lacra del intrusismo que afecta a las profesiones sanitarias y especialmente a los pacientes.

 

¿Qué debes saber sobre los enjuagues bucales?

Los colutorios son un complemento perfecto y muy recomendable después de llevar a cabo la base del cuidado bucal: el cepillado, la seda dental y los cepillos interproximales.

¿Cuál debemos elegir? Al igual que con los dentífricos, en el caso de los colutorios existe hoy en día una gran variedad de oferta.  Por ello, desde el Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Valencia te recomendamos que si no tienes claro qué tipo de enjuague es más adecuado para tu boca, debes plantear la consulta al  dentista.

Necesitaremos una solución para cada problema. Según nuestro objetivo, elegiremos uno u otro pero lo que recomendamos es que no contenga alcohol. De hecho, un paciente que no haya tomado ninguna bebida alcohólica podría dar positivo mínimo en un control de alcoholemia, la razón enjuagarse la boca con un colutorio con alcohol. Le ha pasado a más de un paciente. En el caso de niños no se recomienda su uso en edades inferiores a 6 años.

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Actualmente hay muchos tipos de enjuagues, desde los que ayudan a combatir la caries (gracias a su carga de flúor)a los que alivian la halitosis (mal aliento) pasando los indicados para la sensibilidad dental y la gingivitis, entre otros. Desde el ICOEV se recuerda que no debes enjuagarte la boca ni beber nada hasta media hora después de utilizarlo, si quieres que sea efectivo en tus dientes.

Los colutorios con clorexidina merecen una mención aparte. Se trata de un antiséptico que elimina e impide el desarrollo de las bacterias de la boca. Su uso debe ser indicado por un profesional sanitario y sólo debe aplicarse los días pautados por dentista ya que un uso prolongado puede acabar manchando los dientes. Suele estar indicada, antes y después, tras una cirugía de implantes, exodoncias, extracciones así como  gingivitis, periodontitis lesiones graves de la mucosa.

En definitiva,  el colutorio es un complemento muy interesante pero nunca sustituye a un buen cepillado y a la seda dental por lo que si quieres contar con una sonrisa de diez, toma nota de nuestros consejos.

¡Mamá quiero ser dentista! por César Cuñat

Parece que fue ayer cuando esperábamos el beneplácito del Dr. Labaig para poder incorporarnos al mercado laboral. De eso ha pasado la friolera de 16 años, y el recuerdo de la ilusión por rematar 18 de preparación.
La primera llamada que hice nada más enterarme de la última nota (Integral del adulto) no fue a mi madre, sino a mi padre. Y aún recuerdo que de la alegría tuvo que sentarse en un banco de la Plaza del Ayuntamiento de Valencia, le temblaban las piernas de la emoción. Después vinieron años de conjugar trabajo con formación en posgrados, cursos y doctorado. La ilusión nunca se pierde pero las ganas poco a poco se van minando.

El otro día leí un artículo de Miguel A. Cubero que hacía referencia a una publicación de Mental Health Daily en la que se recogía qué profesiones tenían mayor tasa de suicidios y pese a lo que pudiéramos pensar las cotas más altas estaban en profesiones de la salud, y curiosamente la Odontología figuraba en un segundo puesto con un 1,67% de suicidios. Deshonroso subcampeonato.

En él se describía que los altos costes de materiales durante el pregrado, así como los postgrados eran un lujo y una presión extra por no fracasar.
Una vez dentro del mercado laboral, los profesionales ven que sus honorarios cada vez son menores, y sus jornadas más largas. Al ser un área en constante evolución obliga a una formación continuada tanto de fines de semana como en horario nocturno de días laborables con lo que el tiempo libre para mantener la mente despejada se va reduciendo.

Sin embargo, a mi parecer, lo que más va minando la moral del profesional es la lucha diaria con los pacientes. Los hay de diferentes psiques.
Los agradecidos, los que te valoran el trabajo, no se quejan de esperar y que por desgracia son los menos, son los que te mantienen con ilusión.
Los cansinos, los que no les parece nada bien, los que no les gusta esperar y ya entran preguntando si vas con retraso y te advierten que van con prisa (siempre van con prisas), los indecisos en la estética, los morosos.
Aunque con diferencia los que más inoportunan son los que vienen a la consulta como el que va a comprar unas pilas. Te plantan un presupuesto, en papel o de viva voz, y te piden que se lo iguales para hacérselo contigo. No valoran la calidad, ni la dedicación o el trato. Respeto cero, les da igual todo sólo miran precio, como si no hubiesen más variables a valorar. Hay que tener mucha paciencia en ocasiones.

Pero el campo de minas no termina ahí, aún tenemos más motivos para el desánimo.
Cada vez existen más universidades que gradúan a odontólogos. Sin control alguno ni criterio social basado en las necesidades de la población. Todo es negocio, y desde luego  viven de ello mientras el Gobierno lo ampara  bajo el principio de que es el mercado el que lo regula todo.
Por ello, la oferta de odontólogos supera por goleada a la demanda, lo que provoca una guerra de precios que roza ya lo indignante. Todo vale por tener trabajo, y habiendo materiales de todos los precios y calidades el cóctel está servido. Pero no olvidemos que no vendemos pantalones sino que la salud de las personas está en nuestras manos.
Las clínicas low cost han venido, y me temo que para quedarse un largo tiempo. Los hay con un gran corazón, profesionales de hinchar el precio para luego hacer descuentos a cargo de subvenciones propias. Roza lo delirante. Al Icoev ha venido gente que ha trabajado en estas clínicas y verdaderamente se te ponen los pelos de punta al escuchar el cómo se puede mercadear con la salud de las personas. Uso de materiales de coste inverosímil, trato vejatorio a los pacientes, policía día sí y día también por las denuncias, gente que le tallan una arcada y se pasan 5-6 meses llamando para que les tomen impresiones, recepcionistas que están 3 meses de media porque no aguantan la presión de tanta reclamación….

Ante este panorama, pocas opciones nos quedan más que intentar ser lo más honestos posible con los pacientes, esmerarnos en nuestros tratamientos, estar al día en técnicas y materiales destinando por obligación un porcentaje de nuestras ganancias en formación.
También deberíamos aprender el no llevarnos los problemas de la consulta a casa, dedicarle a la profesión las horas justas como para prosperar y ganarnos la vida, sin desatender a la familia y nuestro propio ocio.
En esta vida estamos de paso, y el Carpe Diem con conocimiento es lo que nos llevaremos al más allá. Voy a ver si prodigo con el ejemplo que yo soy de los que más fallo.

En fin, esperemos que esta profesión no nos atrape más, ni nos altere mentalmente. Que la estadística de suicidio cada vez nos sitúe en una posición más baja sólo depende de nosotros, de lo que realmente queramos que sea nuestra vida, de lo que dejemos que nos afecte el trabajo.
No perdamos la ilusión con la que empezamos a trabajar, y no olvidemos que nunca nadie nos dijo que fuera fácil.

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