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Todo lo que necesitas saber de las aftas bucales

Las aftas bucales son una de las afecciones más comunes que afectan a la salud bucal. Aunque generalmente no representan un peligro grave, pueden causar molestias significativas, especialmente cuando se presentan de forma recurrente o en casos más severos. En este artículo os explicamos las causas, síntomas, tratamientos y cuándo es necesario acudir al dentista para el tratamiento de las aftas bucales.

¿Qué son las aftas bucales?

Las aftas son pequeñas úlceras o llagas que se desarrollan en la mucosa bucal. Generalmente se localizan en el interior de los labios, las mejillas, la lengua o el paladar. Su característica principal es que presentan un borde rojo y suelen ser de color blanco o amarillento en el centro. 

Las aftas pueden ser dolorosas, lo que dificulta actividades cotidianas como comer, hablar o cepillarse los dientes. A pesar de su dolor, son lesiones benignas que, por lo general, no requieren tratamiento médico especializado y tienden a sanar por sí solas en un plazo de una o dos semanas.

Causas comunes de las aftas bucales

Aunque la causa exacta de las aftas bucales no se comprenden completamente, los expertos coinciden en que este trastorno se debe a muchas causas diferentes. Tales como:

  • Traumatismos o roce en la boca: Los golpes accidentales, el uso de prótesis dentales mal ajustadas, o el roce constante de los dientes con los labios o la lengua pueden provocar la formación de aftas. También es frecuente que se presenten tras el uso de un cepillo de dientes con cerdas duras o un mal cepillado.
  • Alergias alimentarias y sensibilidad a algunos alimentos: Las personas que tienen sensibilidad a ciertos alimentos como cítricos, tomates, chocolate, nueces o alimentos muy condimentados pueden experimentar aftas tras su consumo. Además, las personas alérgicas a ciertos productos alimenticios también son más propensas a padecerlas.
  • Sistema inmunitario débil: Un sistema inmunitario comprometido, ya sea por estrés o por enfermedades autoinmunes, aumenta la vulnerabilidad a las aftas. Cuando el sistema inmunológico no está funcionando de manera óptima, se pueden producir llagas en la boca.
  • Estrés y factores psicológicos: El estrés es uno de los desencadenantes más comunes de las aftas bucales. Situaciones de ansiedad o presión emocional pueden contribuir a su aparición, lo que sugiere que las emociones juegan un papel importante en el desarrollo de estas lesiones.
  • Cambios hormonales: En el caso de las mujeres, las aftas pueden estar relacionadas con alteraciones hormonales. Se ha observado que son más frecuentes durante la menstruación y en algunas etapas del ciclo hormonal. Además, las mujeres embarazadas tienden a experimentar una disminución de estas llagas durante los primeros meses de embarazo, lo que también indica una relación con las hormonas.
  • Enfermedades infecciosas y trastornos de la salud: Algunas infecciones virales y bacterianas pueden estar asociadas con las aftas bucales. Enfermedades como el herpes simple no deben confundirse con las aftas, ya que son contagiosas, mientras que las aftas no lo son.

¿Son las aftas bucales contagiosas?

A diferencia de otras afecciones bucales, como el herpes labial, las aftas bucales no son contagiosas. Esto significa que, a pesar de que las aftas pueden aparecer por un sistema inmunológico débil o por una infección, estas no se propagan mediante el contacto directo.

Tratamiento y prevención de las aftas bucales

Actualmente, no existe un tratamiento definitivo que cure las aftas bucales, ya que su causa no está completamente determinada. Sin embargo, hay varias maneras de aliviar el dolor y acelerar la curación de las llagas:

Cremas y geles: Existen productos de venta libre, como cremas y geles, que pueden aplicarse directamente sobre las aftas para aliviar el dolor y reducir la inflamación. Estos productos suelen contener ingredientes como la lidocaína o el ácido hialurónico, que ayudan a calmar la zona afectada.

Enjuagues bucales: Los enjuagues son soluciones antimicrobianas o calmantes pueden ser útiles para reducir la irritación y evitar infecciones secundarias. Algunos enjuagues contienen clorhexidina o benzoato de sodio, que pueden aliviar la inflamación.

Dieta adecuada: Durante un brote de aftas, es recomendable evitar alimentos que puedan irritar las llagas, como los alimentos ácidos (cítricos, vinagre) o picantes. Optar por alimentos suaves, frescos y no irritantes puede ayudar a calmar el dolor y evitar que las aftas se agraven. 

Control del estrés: Si se sospecha que las aftas son causadas por el estrés, implementar técnicas de relajación como el yoga, la meditación o la práctica de ejercicio regular puede ser útil para prevenirlas.

¿Cuándo debemos consultar al dentista?

La mayoría de las aftas bucales desaparecen por sí solas en un plazo de una a dos semanas. Sin embargo, en algunos casos, es necesario acudir al dentista para una evaluación más detallada. Se debe consultar a un profesional en los siguientes casos:

  • Si las aftas son inusualmente grandes.
  • Si persisten durante más de dos semanas.
  • Si el dolor no se puede controlar con medidas caseras.
  • Si se presenta fiebre acompañada de las aftas.
  • Si la dificultad para comer o beber es extrema debido al dolor.

¿Pueden las aftas bucales estar relacionadas con enfermedades graves?

En algunos casos raros, las aftas bucales pueden ser un síntoma de enfermedades más graves. Algunas condiciones sistémicas, como la enfermedad de Behçet, las enfermedades intestinales crónicas, el lupus eritematoso o incluso la infección por el VIH, pueden causar aftas en la boca. Si se presentan aftas recurrentes y acompañadas de otros síntomas, es esencial realizar un diagnóstico médico exhaustivo para descartar trastornos más serios.

Pero la realidad es que las aftas bucales son una afección muy común que puede ser dolorosa y molesta, pero que generalmente no representa un riesgo para la salud. En la mayoría de los casos, las aftas se curan por sí solas, pero es fundamental cuidar la higiene bucal y evitar los factores desencadenantes. Si las aftas no desaparecen o causan molestias graves, es recomendable consultar con un dentista para obtener orientación y un tratamiento adecuado.

Fuente: FDE

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