Charlatanes (*)

Podemos estar peor, es el titular que tenía previsto para éste artículo. Lo cambié por éste que es más actual. Los charlatanes conviven con nosotros de forma natural en nuestra época, a la que podemos llamar «la edad de la mentira». Estamos tan habituados a la mentira en la política, la prensa o la publicidad que nuestra Administración la entiende como algo natural. Más raro nos parece la charlatanería y la mentira en las profesiones sanitarias. No entendemos todavía un cardiólogo que anuncie una novedosa técnica quirúrgica, que luego todos hacían, o que venda válvulas cardiacas de oferta a 200€, repartiendo por la calle prospectos con forma de válvula, pero cobre al final 1.500€.

En nuestra profesión dental, un colectivo de más de dos mil profesionales en Valencia y provincia, no son muchos los que se publicitan para vender a diferencia de las clínicas mercantiles que en muchos casos no son propiedad de odontólogos y que acaparan el número de denuncias por malos tratamientos. La mayoría no se ajustan a la Ley de Publicidad o anuncian técnicas quirúrgicas antiguas con absoluta falta de ética y de dignidad profesional, avergonzando a todo el colectivo. Curiosamente solo  anuncian implantes dentales, colgándolos de las orejas si hace falta. No vemos anunciarse a odontopediatras, endodoncistas o periodoncistas, todos ellos especialistas que conservan los auténticos dientes.

También  encontramos, por ejemplo, empleados/as de una determinada clínica que abordan a los ciudadanos por la calle, les preguntan quién los trata, cuanto les cobran y les hacen ofertas acompañadas de regalos kinder o algo parecido. Son más chabacanos que aquellos que te abordan en las cafeterías turísticas. Éstos últimos tienen su dignidad, y respetan al compañero. Si no sancionamos éste tipo de publicidad, corremos el riesgo de no distinguir la realidad de la ficción.

Solicitamos a la nueva Administración un mayor control de la publicidad sanitaria para evitar estos abusos.

Ahora se ha apostado por un orden nuevo. Es tiempo de reflexión. El conocido «El Príncipe» de Maquiavelo, y su axioma «el fin justifica los medios», ha sido y es el libro de cabecera de demasiada gente. Éste «todo vale por llenarse el bolsillo», no debería ser compatible con la Sanidad, en la que nos jugamos la salud. Esperemos que las cosas cambien para bien, y podamos centrarnos en los pacientes y en su bienestar, porque no sé si podemos estar peor.

Dr. Enrique Llobell

Presidente del Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Valencia

*Publicado el domingo 5 de julio en Levante, Las Provincias y El Mundo.

 


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