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Cómo evitar el contagio de bacterias en la boca del bebé

La salud bucodental empieza a cuidarse desde los primeros meses de vida, incluso antes de que aparezcan los primeros dientes. Aunque muchas familias lo desconocen, algunos gestos cotidianos, como limpiar el chupete con la boca o compartir una cuchara con el bebé, pueden favorecer la transmisión de bacterias a través de la saliva.

La boca de los bebés comienza a incorporar microorganismos desde muy temprano. Entre ellos se encuentran algunas bacterias relacionadas con la aparición de caries. Por eso, adoptar ciertas precauciones desde el nacimiento puede ayudar a reducir el riesgo de caries infantil y a establecer las bases de una buena salud bucodental.

La Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP) ofrece una serie de recomendaciones para evitar la transmisión de estas bacterias y proteger la sonrisa de los más pequeños.

¿Cómo se transmiten las bacterias a la boca del bebé?

La saliva es una de las principales vías de transmisión de determinadas bacterias orales. Durante los primeros años de vida, los bebés mantienen un contacto muy estrecho con sus padres, familiares y cuidadores, por lo que algunas prácticas habituales pueden facilitar que estos microorganismos pasen de una boca a otra.

Esto no significa que cualquier contacto con la saliva provoque una caries. La aparición de esta enfermedad depende de varios factores, como la presencia de bacterias relacionadas con la caries, la frecuencia con la que se consumen azúcares, la higiene oral y la exposición al flúor.

Sin embargo, reducir la transmisión temprana de bacterias es una medida preventiva que puede ayudar a proteger la salud dental del bebé, especialmente durante los primeros años de vida.

5 hábitos cotidianos que conviene evitar

Muchas veces, los gestos que pueden favorecer la transmisión de bacterias se hacen con la mejor intención. Por ejemplo, limpiar un chupete rápidamente o comprobar si la comida está demasiado caliente. La clave está en conocer alternativas más seguras.

1. No compartas cucharas, cepillos ni otros utensilios

Compartir cubiertos con el bebé puede facilitar el contacto entre la saliva del adulto y la boca del pequeño. Lo mismo sucede con los cepillos dentales y otros objetos que se llevan a la boca.

Por eso, es recomendable que el bebé tenga sus propios utensilios y que no se compartan aquellos que puedan entrar en contacto con la saliva.

Esta precaución resulta especialmente importante durante los primeros años de vida, cuando se está desarrollando la microbiota oral del niño.

2. No limpies el chupete con tu saliva

Cuando el chupete cae al suelo o se ensucia, algunas personas tienen la costumbre de introducirlo en su propia boca para limpiarlo antes de devolvérselo al bebé.

Aunque pueda parecer un gesto práctico e inofensivo, esta práctica permite que las bacterias de la saliva del adulto pasen directamente al chupete y, después, a la boca del niño.

Si el chupete se ensucia, límpialo siguiendo las indicaciones del fabricante y las recomendaciones de higiene adecuadas para la edad del bebé. Evita utilizar tu propia saliva para limpiarlo.

3. Evita soplar directamente sobre la comida

¿Quién no ha soplado alguna vez sobre una cucharada de comida para enfriarla antes de dársela a un bebé?

Este gesto también puede favorecer la transferencia de microorganismos presentes en la saliva. Para evitarlo, deja que la comida se enfríe de forma natural y comprueba su temperatura antes de ofrecérsela al pequeño.

Es una modificación sencilla de la rutina que permite reducir el contacto innecesario entre la saliva del adulto y los alimentos del bebé.

4. Evita los besos en la boca del bebé

Los besos son una muestra habitual de cariño, pero los besos directamente en la boca pueden facilitar la transmisión de bacterias a través de la saliva.

La SEOP recomienda evitar esta práctica, especialmente durante el primer año de vida. También conviene explicar esta pauta a familiares y amigos que quieran besar al bebé.

No se trata de evitar las muestras de afecto, sino de elegir otras formas de demostrar cariño, como los besos en la frente o en las mejillas.

5. Evita que las mascotas laman la cara o la boca del bebé

Los animales forman parte de muchas familias y su convivencia con los niños puede ser muy positiva. No obstante, conviene evitar que las mascotas laman directamente la cara o la boca del bebé.

Esta medida ayuda a reducir la exposición a microorganismos que pueden proceder de la saliva del animal y que no forman parte de la microbiota oral habitual del niño.

La recomendación no implica renunciar a la convivencia con las mascotas, sino mantener unas pautas de higiene y supervisar las interacciones con los más pequeños.

La prevención de la caries empieza desde los primeros meses

Evitar la transmisión de bacterias es solo una parte del cuidado bucodental infantil. Para reducir el riesgo de caries, también es fundamental establecer unos hábitos adecuados desde el principio.

  • Limpia la boca del bebé desde sus primeros meses. Cuando aparece el primer diente de leche, generalmente alrededor de los seis meses, comienza el cepillado con un cepillo infantil y pasta dentífrica fluorada en la cantidad y concentración recomendadas para su edad.
  • Cuida la alimentación. Limita los alimentos y bebidas con azúcares añadidos y evita que el bebé se acostumbre a consumir productos azucarados de manera frecuente. La frecuencia de exposición a los azúcares es un factor importante en el desarrollo de la caries.
  • Mantén una buena salud bucodental en casa. Los padres y cuidadores también deben cuidar sus dientes y encías. Las revisiones odontológicas y el tratamiento de los problemas bucodentales ayudan a mantener una buena salud oral en toda la familia.
  • Acude al odontopediatra durante el primer año de vida. No es necesario esperar a que aparezca un problema para acudir a consulta. Una primera visita temprana permite valorar el desarrollo de la boca, recibir recomendaciones de higiene y alimentación y establecer medidas preventivas adaptadas a cada bebé.

Cuidar la boca del bebé es una tarea de toda la familia

La transmisión de bacterias a través de la saliva es un aspecto que a menudo pasa desapercibido durante los primeros meses de vida. Sin embargo, pequeños cambios en nuestras rutinas pueden ayudar a reducir este riesgo.

No compartir utensilios, no limpiar el chupete con la boca, evitar soplar directamente sobre la comida y mantener una buena higiene bucodental son medidas sencillas que podemos incorporar al día a día.

Desde la Sociedad Española de Odontopediatría se insiste en la importancia de la prevención y de la educación de las familias para favorecer una buena salud oral desde la infancia.

La mejor manera de cuidar la sonrisa de tu bebé es empezar desde el principio. Consulta con tu dentista u odontopediatra para resolver tus dudas y recibir recomendaciones adaptadas a las necesidades de tu pequeño.

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