Consejos clínica

Los timos más comunes a clínicas dentales

La picaresca siempre ha estado muy presente en nuestro país desde tiempos inmemoriales. Hoy en día sigue muy viva y hay que andar con mil ojos ya que hay demasiadas mentes ávidas en sacar beneficio con engaños a costa del trabajo de honrados profesionales. La Odontología y los dentistas también son objetivo de estos imaginativos ‘emprendedores’ de vez en cuando. Por ello conviene estar informado para prevenir y evitar posteriores sustos y decepciones. Os ofrecemos una pequeña recopilación de los timos a clínicas más comunes.

Guías de dentistas

En los últimos años algunas empresas han enviado información a las clínicas para incluir su referencia en guías de búsqueda especializadas. Especialmente destacan dos casos. Uno que usa un nombre muy parecido a la histórica y conocidísima guía de teléfonos española y otra procede de una empresa con sede fuera de España que tras enviar información para su inclusión en la guía a clínicas reclama una importante cantidad por un servicio que en la mayoría de ocasiones ni siquiera se ha firmado. Antes de firmar ninguna solicitud conviene revisar y analizar todas las cláusulas (especialmente la letra pequeña) para evitar sorpresas y buscar información sobre la empresa.

El operario de extintores falso

Si en los domicilios particulares los ‘listos’ lo intentan con revisiones falsas de gas en los espacios de atención al público los extintores antiincendios y sus necesarias revisiones pueden ser una buena excusa para hacer el agosto. En los casos documentados los estafadores se presentaban con la excusa de que la empresa oficial que habitualmente hacía dicho trabajo había quebrado. (cuando no era así). Realizaban un supuesto trabajo colocando extintores caducados y viejos e incluso reubicando incorrectos los mismos en otros lugares. Para evitar estas situaciones hay que comprobar que los operarios efectivamente proceden de la empresa contratada y si hay dudas hay que llamar a los mismos, especialmente si se presentan fuera de la cita prevista.

El vendedor de libros de protocolos

Se ha dado algún caso de un hombre con maletín que visita una clínica dental y ofrece la venta de los protocolos oficiales para una clínica dental. Sin haber podido examinar dichos documentos cabe reseñar que no son documentos oficiales de los Colegios profesionales ya que en ningún caso se haría una venta de producto y mucho menos a puerta fría a las consultas. Sin duda parece una más que dudable práctica de un ‘emprendedor’ en la que conviene no caer.

Cursos Fundación Tripartita

También ha sido común que algunas empresas externas aprovecharan la formación tripartita para cobrar por sus servicios dando así facilidades a la clínica que necesita contratar Prevención de Riesgos o Protección de Datos. El problema es que de esa forma quien realmente puede pagar el pato ante las autoridades es la contratante ya que es la titular que utiliza el crédito tripartito pero de forma irregular. Según parece las empresas externas indican que la clínica puede pagar el servicio contratado dejando que la empresa externa emita una factura de formación tripartita (nunca realizada) que será abonada por la clínica y posteriormente será descontada de los aportes a la Seguridad Social. El principio es sencillo los cursos de la formación tripartita siempre deben realizarse por parte del trabajador que adquiere los conocimientos pero ese dinero no debe servir para que un servicio salga a coste cero para la empresa debido a la utilización de la bonificación. Por otro lado cabe recordar que Agencia Tributaria ha investigado y sancionado a numerosas empresas por esta situación.

El pobre foráneo atracado

Un timo también común (especialmente en los establecimientos ubicados en bajos) es el de la persona atracada con necesidades. El modus operandi es una persona que en entra en el lugar se muestra nervioso y señala que le acaban de atracar pero tiene que coger un tren, autobús para volver a su casa situada en otra provincia. La mejor solución es indicarle que se va a llamar a la Policía para que interponga la denuncia. Si realmente es un estafador no se mostrará muy favorable.

El ‘conseguidor’ de pacientes

La gran competencia actual en el sector dental hace que una buena cartera de pacientes sea una garantía de éxito y el objeto de deseo de muchas consultas. Aprovechando esta situación hay desalmados que prometen pingues beneficios a cambio una suculenta cantidad económica. La última estafa similar conocida se fundamentaba en un supuesto experto en marketing dental que prometía una cartera cuyos datos finalmente eran falsos al mismo tiempo y para darle más verosimilitud aseguraba trabajar con otro dentista (falso) y del que aportaba supuestos títulos falsos y colegiación.

El falso paciente

Recientemente se ha desarticulado una banda que se dedicaba a facilitar tratamientos utilizando la identidad de personas a las que previamente les habían robado su documentación. El modus operandi era el siguiente: La banda disponía de documentación (DNI, pasaporte, etc) de personas a las que se les había sustraído o robado (muchas veces compradas en el mercado negro) gracias a ello generaban papeles falsos tipo nómina, cuentas para poder solicitar financiación. Previo acuerdo con la banda, diversas personas se presentaban en la clínica dental suplantando la personalidad de los afectados por el robo y solicitaban la realización de costosos tratamientos dentales que serían aprobados mediante financiación a costa de las víctimas. Anteriormente la organización había cobrado una cantidad a los suplantadores/pacientes como concepto del tratamiento. Al final, ganaba la banda que recibía una cantidad de estos pacientes sin escrúpulos y ganaba el paciente suplantador que conseguía un tratamiento complejo y costoso a un precio muy bajo. Los perdedores eran los ciudadanos a los que se les había suplantado la identidad ya que debían hacer frente a requerimientos de financieras de servicios no contratados y finalmente las clínicas que podrían tener problemas legales y para cobrar sus servicios.

El paciente liante

No es exactamente un timo pero sí un modus operandi que ha ocurrido en algunas clínicas, especialmente en los meses o días que hay menos personal. Consiste en dos personas que entran en una clínica y mientras una entretiene al auxiliar pidiendo información o presupuestos, mientras tanto el otro individuo aprovecha para moverse por la clínica entrando accediendo a despachos y salas y haciéndose con efectos personales principalmente ordenadores, portátiles, tabletas y teléfonos. Se recomienda extremar las medidas de vigilancia y no dejar bolsos y enseres en zonas desprotegidas.

Las empresas con convenio colegial

Tampoco llega a ser un timo pero desde luego una mala práctica. Y os habrá ocurrido más de una vez.  Un comercial llega a la clínica para ofrecer un determinado servicio y producto y de entrada asegura que su empresa tiene un convenio con el Colegio (e incluso en algún caso que viene del Colegio, cosa imposible dado que el Colegio no hace venta activa de nada). Referenciar un convenio o relación con el Colegio  da más tranquilidad a la clínica. Sin embargo tales convenios no siempre existen. Aquí la solución es sencilla llamar al Colegio y preguntar si efectivamente existe tal relación.

El del DNI

A la hora de pagar tras un tratamiento el paciente alega que por un olvido no tiene dinero en efectivo y asegura que va al cajero a sacar a casa (u otra excusa).  Como prenda y en señal de buena fe dice que deja su dni o documentación hasta que vuelva del banco generando así confianza. Esta situación que puede ser normal sin embargo en más de una ocasión se ha materializado en una estafa dado que el paciente no vuelve a pagar. Cabe recordad que no se puede retener el DNI de una persona por un impago, eso sí sólo puede ser retirado por su titular. Es recomendable disponer de garantías de pago o haber requerido una parte por adelantado.

Reflexiones sobre la práctica profesional del odontólogo en mercantiles

Ante los modelos emergentes de asistencia dental, basados en el trabajo del dentista por cuenta ajena, en muchas ocasiones en entidades mercantiles, franquicias o compañías aseguradoras y desde la constatación del creciente número de demandas que llegan al ICOEV procedentes de entidades con estas características, desde la Comisión de Ética y Mediación, se propone una reflexión sobre los compromisos que adquiere el dentista en su práctica profesional.

El dentista, como profesional sanitario y en cumplimiento del Código Ético, debe su  principal lealtad a los pacientes, y debe de anteponer  la salud general y bucodental de sus pacientes  a cualquier otra conveniencia. Por consiguien­te, el dentista, en el ejercicio de su profesión, dará preferencia a los intereses del enfermo so­bre cualesquiera otros, incluidos los propios, debiéndose abstener  de toda conduc­ta perjudicial hacia la vida y la salud de los pa­cientes, atendiéndoles conforme al conocimien­to científico del momento y situación. Es evidente que estos principios afectan a todos los profesionales, sea cual sea el ámbito en el que desarrolla su actividad profesional.

Sin embargo, hay algunos aspectos sobre los que convendría reflexionar, especialmente cuando el dentista trabaja para entidades mercantiles, franquicias u otro tipo de entidades.

El Código Ético hace referencia a la libertad por parte del dentista de aceptar o rechazar la atención a un paciente, siempre y cuando no esté en peligro la salud de éste o no se incumplan otros aspectos del código ético, cuando se le impusieran tratamientos que considera que no se encuentra suficientemente capacitado para resolver o bien no los considera, bajo su criterio científico, los más adecuados para ese paciente. También se hace referencia al derecho que asiste al dentista de rehusar la atención a pacientes cuando le impusieran el uso de materiales, laboratorios de prótesis o cualquier otra condición que no considera adecuados. Si se acepta trabajar con materiales o próte­sis de baja calidad, no sólo se están vulnerando varios artículos del Código Deontológico, sino que se puede dar la circunstancia de tener que responder legalmen­te de un trabajo deficiente realizado con plena consciencia, ya que el paciente tiene derecho a una atención odontológica de ca­lidad científica y técnica, y el dentista tiene la responsabilidad de prestársela

Hay que recordar que en la actividad profesional del dentista, sus actos no están dirigidos a ningún “cliente”, su campo de acción se desarrolla en el ámbito de la salud y se presta un servicio a los PACIENTES que buscan soluciones para preservarla, recuperarla o mejorarla, y por lo tanto, el dentista no está vendiendo productos, materiales,  ni marcas comerciales. El dentista debe disponer de completa libertad profesional y gozar de las condiciones técnicas y morales que le permi­tan actuar con plena in­dependencia y garantía de calidad.

Si se analizan algunas publicidades que se están realizando actualmente por algunas clínicas dentales, se puede inferir que hay objetivos más importantes que la salud y el bienestar de sus actuales y futuros posibles pacientes. Estas publicidades, en las que se incluyen marcas comerciales, precios por determinados servicios, prestaciones gratuitas, garantías de por vida, etc., de alguna manera hacen que la población a la que va dirigida interprete solo el aspecto de la venta de productos y no de un servicio de salud, infringiendo los artículos 39 y 55 del Código Deontológico.

El profesional que colabore o sea asalariado no debe caer en la imposición de los criterios mercantilistas de clínicas que invierten lo mínimo en salarios y materiales y derivan gran parte de su presupuesto a la publicidad y marketing, todo ello puede conducir a realizar sobretratamientos o tratamientos de calidad, cuanto menos dudosa, de los cuales es responsable el profesional que los realiza.

Por otro lado, es obligación del dentista mantener las instalaciones ade­cuadas a su dignidad profesional y al respeto que los pacientes me­recen, debiendo contar con los medios técni­cos necesarios para dar una buena calidad asis­tencial. En todo caso, como mínimo, deberá cumplir con las norma­tivas que la legislación establezca al respecto. Por ello se debe evitar trabajar en clínicas que no reúnan los requisitos mínimos marcados por la normativa vigente, especialmente cuando el dentista actúa como “responsable sanitario” del centro.

También se está incurriendo en una falta al Código Ético si se facilita el uso de la consulta o se encubre de alguna manera  a quien, sin poseer la titulación y colegiación correspondiente, se dedica al ejercicio ilegal de la profesión. Con relativa frecuencia se contrata a los dentistas más jóvenes para que asuman el cargo de “responsable sanita­rio” necesario para legalizar la clínica y permi­tir que otras personas no habilitadas para tra­bajar como dentistas lo hagan. En el caso de que el dentista sospeche que esto ocurra, lo razonable sería dejar la clínica, darse de baja como responsa­ble sanitario y poner los hechos en conocimiento del Cole­gio.

Como ya se ha comentado anteriormente, el modelo de clínica en el que el dentista es el propietario está dejando paso al modelo en el que la mayoría de profesionales van a ser asalariados y que trabajen en cadenas mercantiles o franquicias, pero ello no debería de ir parejo a publicidad engañosa, objetivo primario mercantilista, contratos y formas de retribución abusivas para el dentista, sobretratamientos para los pacientes o que las decisiones clínicas sean revisadas y valoradas por un comercial.

Imagínese que asume el papel de paciente, y acude a una clínica en la que se le propone un tratamiento por parte de un comercial, se le vende, con muchas garantías, se le endosa una financiación y el dentista hace el trabajo, con mayor o menor éxito y cuando no funciona el tratamiento, las garantías tenían letra pequeña….., no estaban cubiertas…., o todavía peor, la clínica ha cerrado y todos los que allí trabajaban se han esfumado….  ¿que opinión le merece?………..Pues esta es una situación bastante habitual.

stocktvault.com by Jack Moreh → in Medical
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Una última reflexión; nuestra profesión será en el futuro lo que se haga en el presente, hay muchos agentes externos implicados en la toma de decisiones, pera cada uno de nosotros estamos implicados y somos responsables del presente y futuro de la profesión odontológica, por ello sería interesante responder a la pregunta ¿Qué puedo hacer yo por ésta profesión?….y tratar de llevarlo a la práctica.

 

8 consejos para salvaguardar la salud del dentista en la clínica

Desde la aparición de la Ley de Prevención de Riesgos laborales todo profesional o empresario de la salud está sujeto a ella de una forma muy especial. Vigilar la salud de nuestros pacientes, de nuestros trabajadores y la propia nuestra es un derecho y un deber al que nos enfrentamos día a día. Por todos los riesgos a los que estamos sometidos diariamente, como consecuencia de nuestra apasionante profesión, hemos de tener en cuenta que NO podemos renunciar a la realización de una vigilancia de nuestra salud periódicamente.

Mientras tanto debemos de tener en cuenta aquellos aspectos más relevantes de nuestro trabajo que, por hábito o familiaridad, podemos descuidar y que inciden de manera particular en nuestra salud y bienestar.

1.-Debe utuilizarse vestimenta protectora y barreras aislantes. La esterilizacion (mediante el correspondiente protocolo actualizado) del material, equipo asícomo el tratamiento adecuado de los residuos y los materiales desechable son medidas fundamentales para la seguridad de pacientes y profesionales.

2.- Es imprescindible que estemos vacunados frente a la Hepatitis B y revisemos nuestro título de anticuerpos para verificar el nivel de protección. La correcta vacunación incluyen tres dosis (0 – 1 – 6 meses). Tras la vacunación verificaremos el nivel de Ac anti Hbs que deberá ser > 10 mlU/ml.

3.- Otras infecciones víricas como resfriados, gripe, mononucleosis infecciosa, tuberculosis, helicobacter pylori… tienen una puerta de entrada a través de la saliva de pacientes inhalada por los aerosoles que se producen con el material rotatorio de nuestro trabajo. Es imprescindible utilizar guantes, mascarillas y gafas apropiados y colocar al paciente en posición adecuada para minimizar el efecto aerosol.

4.- Aunque sabemos que el nivel de radiaciones ionizantes al que estamos sometidos es mínimo, no debemos descuidar la utilización de los EPIs (medios de protección) adecuados, pues su radiación tiene efectos citotóxicos sobre los ADN de las células y podrían tener efectos dañinos en células reproductoras. El uso de los Rx deberá estar justificado, lo realizaremos con la menor dosis posible y protegidos (estaremos lo más alejados posible del foco, podemos usar mandiles y blindajes).

5.- Otro tipo de radiaciones son las que se producen por el uso de la lámpara halógena de polimerizar que emite una luz visible de color azul. Esta puede producir, con los años, una lesión irreversible en la retina (fotorretinitis). Para protegernos trabajaremos sin mirar directamente a la luz y utilizaremos filtros naranjas.

6.- Las lesiones musculo-esqueléticas son muy frecuentes debidas a las malas posturas que adoptamos, esfuerzos ocasionales, vibraciones… Estas molestias aparecen en más del 50% del personal sanitario. Podemos presentar una epicondilitis de codo, tendinitis en hombros, síndrome del túnel carpiano, enfermedad de Dupuytren, cervicalgias, lumbalgias…Son patologías que se ven agravadas con el estrés laboral. Es FUNDAMENTAL adquirir un hábito de trabajo con posturas adecuadas. La posición de trabajo más aceptada es la denominada BHOP (Balance Human Operating Position) que permite realizar el trabajo con el mayor número de músculos en semirrelajación manteniédose en equilibrio respecto al eje vertical (columna vertebral) y el eje horizontal (el suelo).

7-Recomendamos tonificar la musculatura responsable de ello realizando abdominales, estiramientos, ejercicios para fortalecer la espalda, pilates, yoga, natación y caminar 40 minutos al menos 3 veces por semana.

8.- Con las bipedestaciones prolongadas es frecuente la aparición de problemas circulatorios en los miembros inferiores. Recomendamos el uso de medias compresivas durante el trabajo.

Artículo realizado con la colaboración de Jorge Sanmartín Arce, médico del trabajo del Grupo Preving

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